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La pandemia no entiende de fronteras. AYEPU. Ayuda entre pueblos.

Hemos tenido que suspender ya dos viajes de nuestra asociación en Gambia. La situación de estos países es compleja al disponer de pocos recursos sanitarios, ser un país endémico en malaria, una enfermedad que mata, junto a otra serie de enfermedades mortales que continúan aparte de la covid-19. Actualmente con menos apoyo de las ayudas internacionales y probablemente tengamos que parar la continuidad de la que depende nuestro proyecto sanitario, aun así hemos seguido colaborando con ellos proporcionando medicinas locales. Podemos comprobar que ellos siguen mejorando sus centros, ampliándolo en Batabut kantora o construyéndolo de nuevo en Jurunku. Ellos están luchando contra la covid-19 con las escasas medidas de las que disponen en un país con una mortalidad materna alta 433/100.000 y mortalidad neonatal alta 22/1.000. Con un sistema de salud que no puede proporcionar los materiales sanitarios ni medicinas con las que estamos luchando en occidente contra el monstruo. A día de hoy la mortalidad de la enfermedad allí es baja, conociendo que es un país joven (esperanza de vida en torno a los 64 años) con población menos vulnerable, y que cerraron el país con los primeros casos. El temor es que la falta de datos acabe en una epidemia silenciosa. Aun así luchan con otras armas contra las epidemias, como ya se demostró con el Ebola. Especial recuerdo al dadagaun mountain children home, orfanato a las afueras de Katmandú. Gracias a mi compañera Sarah Griffith y su asociación Bridge2, puedo seguir colaborando allí desde el terremoto del 2015.

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